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…Fiestas de todo tipo y ya pueden imaginarse de que tipo, con decirles que habían parejas acostadas alrededor y ellos ni siquiera se inmutaron con nuestra presencia, además, nosotros lo único que queríamos es un lugar donde escondernos de la policía. Tanto temor tuvimos que no nos importo ver a esa gente en todo acto indecente, lo único que queríamos era lanzarnos al agua para cruzar al otro lado y todo ¿Por qué? Porque en el grupo nos toco un alumno tan marica, que sin ver atrás nos decía “Corran, que nos siguen” “Ahí vienen” "Corran, corran que donde nos cogen nos sacan la madre” para poner como ejemplo, y esa era la gasolina que nosotros necesitábamos para correr sin freno.
Claro que ellos y yo en especial nunca le preguntamos donde estaban los policías que nos seguían, pero en ese momento no me di cuenta, fue al día siguiente que cuando llegué al colegio, empecé a recordar cómo llegué al otro lado, me ubiqué en el punto donde estaba parado el día anterior y empecé a recordar por donde corrí, pueden creer, para que sea más preciso lo que le voy a decir, abran su mente y empiecen a visualizar. Desde el punto de partida, donde empecé a correr hay aproximadamente unos 40 m seguida de una pared de 2,50 a 3 m de alto y al otro lado, había más piedras y el recorrido de 500 m aproximado, la pregunta es ¿Cómo pude correr todo eso? ¿Cómo pude subir la pared de 3 m y lanzarme al otro lado? Y correr y meterme en medio de ramas con púas, hasta llegar al brazo de mar sin dañarme ninguna parte de mi cuerpo. La respuesta es sencilla, a mí me dio el temor del tipo que se resiste voluntariamente sin razón, en pocas palabras volaba, como que si atrás me seguía el diablo.
Como les dije, al día siguiente estaba realizando una investigación concienzuda respecto a que había pasado el día anterior, viendo la distancia de recorrido y la altura de la pared. Yo dije, si lo hice una vez lo puedo hacer dos, yo me preparaba para iniciar el recorrido, y un compañero me pregunta ¿Qué vas a hacer? Del cual yo le contesto ¡Voy a hacer lo mismo que hice ayer y eso incluye subir por la pared y lanzarme al otro lado! Créanme, en el fondo estaba contento porque solo de pensar lo que había hecho, conscientemente me había creado una auto confianza que en ningún momento dudé de si podía o no, simplemente dije lo voy hacer, y empiezo mi aventura, salgo corriendo hacia la pared, doy un gran salto, creo yo que el mejor que haya hecho un buen atleta, y me dispongo a cruzar el muro, pero ¡OH sorpresa! Ni siquiera llegué a tocar el filo del muro y para colmo del caso caí aparatosamente. Si han visto cuando los comerciantes del mercado van cargando sacos de papas y de pronto la suelta, el saco cae como plasta, así mismo caí, y yo me pregunto ¿Qué pasó? Me levanté y me aleje un poco para reiniciar el recorrido, corrí más rápido de lo que pude, y no solamente que no llegué al filo del muro, sino que podríamos decir que me estrellé contra el muro, cayendo de nuevo, igual que el primer intento, entonces pensé y dije "Lo que pasa es que no he calentado, entonces mañana vengo preparado"
Llegó el día siguiente, y otro día más, otro más, y al final me convencí de que era imposible de que yo haya cruzado esa pared, a veces me ha tocado pasar por el colegio por el lado por donde sucedió todo, claro que actualmente hay una ciudadela en ese sector, pero igual, me entra la nostalgia de cómo pude cruzar esa pared, sin siquiera calentar, la cuestión es que lo hice, lo único que me queda es pensar que la única forma de cruzar esa pared es que un grupo de policías me sigan a matar, y de esa forma y sólo de esa forma se activaría mi sistema de defensa que tengo, y no sólo yo, todo el mundo lo tiene, sistema de defensa que se activa impulsado por el botón rojo que dice temor.
Posted: 2009-11-08 20:58:00
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 Hablando este tipo de temor, me acuerdo de la época de cuando era estudiante de colegio, en la época cuando a uno la vida le sonríe y piensa que todo es fácil, claro debido a que uno no tiene la suficiente experiencia, (por qué será que el ser humano no aprende de las lecciones que la vida le da, siempre espera llegar a una edad adulta para darse cuenta del tiempo que se ha perdido) en esa época uno pensaba que las cosa eran como uno decía, pero que el falso error, les decía que en la época de colegio yo pertenecía a un grupo político estudiantil, bueno eso yo creía, era la época en que de las puras ganas se hacían huelgas y la mayor parte de esa huelgas yo las apoyaba, hasta que llegó el día, que como dicen tuve un temor igual al que se resiste voluntariamente sin razón.
Era aproximadamente las 11 de la mañana y ya teníamos cerca de tres horas correteando de aquí y de ella, tirando las consabidas piedras, aunque nunca atacamos al pueblo, siempre era en contra de la policía, sólo por el simple hecho de que ellos cumplían con su trabajo, ese día, como nunca la policía cruzó el límite que los estudiantes tenían marcado (imaginariamente hablando), eso nos obligó a todos los estudiantes a refugiarnos dentro del colegio, mis compañeros y yo que estábamos muy al fondo del patio trasero, nunca pensamos que los policías iban a entrar, y lo hicieron, ese día cogieron preso a muchos estudiantes sin contar con la gran cantidad de gas lacrimógeno que nos tiraban, en el momento que el grupito que estaba conmigo se dio cuenta, que los policías venían corriendo hacia nosotros, de tal forma que parecían caballos desbocados, podría decir que parecía que le salía espuma de la boca.
Honestamente no lo vi pero mis compañeros me dieron un golpe en el hombro y me gritaron " corre que vienen los burros o sea policías" acto seguido, sin mirar atrás emprendí veloz carrera sin saber para dónde, lo único que hice es dirigirme para dónde me llevaban las piernas, imagínense ustedes, cómo podía correr yo si para el colmo de los casos yo usaba en ese tiempo pantalones de la época, que eso significaba usar pantalones apretados pero con una campana de 30 cm. en la vasta, unos zapatos con plataforma y taco alto, (ya me imagino viéndome yo mismo corriendo sobre un terreno que eran puras piedras) sí que se hubieran reído a carcajadas, la cuestión es que en tan veloz carrera fui a parar a un brazo de mar, que existía al otro lado del colegio aproximadamente unos 500 m podría ser un poquito más, y eso sin contar que delante mío hay una pared de, no estoy seguro pero creo que de 2,50 a 3m. De alto y digo hay porque hace poco pase por el colegio y todavía esta esa pared.
Para llegar a ese brazo de mar había que pasar un gran trecho de ramas y árboles que estaban tan apegados que había que abrir paso…. Pienso que tengo que explicarles, al otro lado de la pared había digamos un solar muy grande, tan grande que en la actualidad existe una ciudadela, ya pueden imaginarse que tan grande. Aproximadamente a unos 300 metros. Había una vegetación con toda clase de plantas y cualquier cantidad de árboles incluyendo enredaderas con espinos, de ahí para adelante, más o menos unos 200 metros había una entrada de agua de mar, algo como una pequeña playita, nosotros los que nos metimos por ahí no sabíamos que en el lugar se reunían estudiantes de otros colegios, ahí organizaban…
Posted: 2009-11-07 01:21:00
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 — Cómo que es fácil, ¿Acaso no se dio cuenta por la experiencia que me tocó pasar?
—Si me doy cuenta, es más, como le manifesté, yo pasé por un trauma terrible, al extremo que no podía ver pararse gente cerca de la puerta de mi establecimiento, porque pensaba que los ladrones habían regresado.
El vehículo pasó estacionado cerca de 45 minutos a un lado de la carretera, claro que bajo observancia de unos pocos que miraban con atención, más por el frenazo que dio el conductor que por otra cosa. En todo ese tiempo tuve que decirle al señor, como y por qué del cambio, hasta que al fin cedió.
—Ahora que ya le expliqué, podemos empezar si usted desea por supuesto.
—Si claro, pero, me gustaría contarle todo para que usted vea como fue.
—Pero ya le dije que no necesito que me diga, porque yo sé lo que tengo que hacer.
—Pero creo que necesito decirle a alguien, porque no le he contado a nadie como fue, y creo que por vergüenza que por otra cosa.
—Bueno si usted cree que debe ser así, pero lo más rápido porque tengo personas que me esperan.
—Está bien, bueno esto empieza y creo que es así. Siempre me jacté de ser fuerte, siempre decía que a mí nadie me miraba a la cara porque enseguida le caía a golpes. Cuando se hablaba de los ladrones, siempre decía que a mí nadie se atrevía a robarme, más parece que fue como castigo lo que me pasó, porque desde ese día me he convertido en el hombre más tranquilo de la tierra, mis amigos se atreven a hacerme bromas que antes nunca se imaginaban que me podían hacer. Nunca reclamo, creo que es por vergüenza y por temor a que se burlen de mí. Últimamente llego a mi casa y no salgo para nada, pero si trabajo normal y estoy tranquilo mientras esté lejos de mi casa. Hasta ahí que opina.
—La verdad, hasta lo que he escuchado, me doy cuenta que usted siempre fue una persona temerosa, que justamente por ese temor es que hacía que usted actúe de esa forma. Le explico, esto es igual como aquel personaje, que estando fuera de la casa y haciendo cosas indebidas, el cual está consciente de lo que ha hecho y por lo tanto se siente culpable, es más, no se atreve a mirar a los ojos a su esposa. Pero como él es macho, el bravo de la casa y nadie le ningunea, lo primero que hace al llegar a la vivienda, es patear la puerta y luego patea a lo primero que ve que en ese caso es el perro de la casa y dice “Ya llegue”, ahora imagínese quien se le va a poner en el frente, entonces, él grita primero antes que le griten a él.
Como le dije es más por temor que valentía, para el colmo, ahora que tiene experiencia en el caso, y de qué forma, internamente se ha dado cuenta, que no es tan fácil como usted creía el enfrentarse con los ladrones. Aunque le parezca mentira, todo tiene relación con el temor y las frecuencias mentales, eso quiere decir que usted por el temor que le tiene a los ladrones, con su mente los llamaba para que le roben (revisar "El temor y sus frecuencias” 1y2) y la respuesta está en su misma persona, que no supo que hacer y de paso salió mal herido. En este momento, el temor a la vergüenza y al que dirán es lo que lo tiene mal. Todo eso que tiene en su interior va a cambiar en gran medida y su mente va aprender lo que debe hacer para completar el cambio de usted. Con lo que me ha dicho es más que suficiente, el resto carece de importancia como para que me lo cuente, ¿Entonces procedemos al cambio ahora?
—Si lo que me ha dicho es cierto, dígame que hago.
—Claro que es cierto y no me cuestione, porque la mayor fuerza está en la fe de las personas que me escuchan, por lo tanto no pregunte más, simplemente haga exactamente lo que le digo.
—Muy bien, escucho.
El proceso del cambio fue casi igual que el anterior tema, ya que en este caso era con terceros, en cambio en el asunto de Alberto, no había ningún problema con vergüenza ni con “el que dirán” que era lo que más le molestaba al señor conductor. Una aclaración adicional, los detalles del cambio no los digo por ser muy complejos, siempre hay variación de una a otra persona, a menos que alguien me exponga un caso personal y ahí si tendría que explicar con detalle, pero solo a ella.
Como siempre, no tengan temor y comenten
Posted: 2009-11-06 00:16:00
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El señor Conductor me miraba con extrañeza, más parecía que yo le estaba haciendo una broma de mal gusto, y por supuesto que en ningún momento le hice tal broma, así que antes de que él, reaccione de alguna manera inapropiada, le expliqué a medias tintas, antes de que dicha distracción ocasione un accidente de transito.
—Espere un momento señor, déjeme explicarle. Resulta que por circunstancias del destino o yo no sé si fue por mi culpa, la cuestión es que hace algunos años tuve una tragedia que afecto a toda mi familia, y por esa razón empecé una investigación sobre la existencia de Dios.
—Ah…Pero… ¿De que tipo?
En el momento que el conductor me hacía la pregunta, recibí una llamada de teléfono, el cual lo tenía en el bolsillo posterior izquierdo. El conductor, no escuchó nada referente a dicha llamada, puesto que lo tenía con vibrador, entonces, al sentir dicho movimiento del teléfono, por lógica, hice un movimiento rápido por coger dicho aparato. Para sorpresa mía, el conductor se asustó tremendamente y con ojos casi desorbitados frena el vehículo y con la mano derecha me sujeta el brazo izquierdo. Por supuesto que yo me asusté tanto que reaccioné preguntándole:
— ¡Oiga, que le pasa! —Sin soltarme el brazo, el conductor me miraba sin decirme nada, por el cual le vuelvo a preguntar.
— ¡Oiga, dígame que le pasa! —Con eso parece como que despertó de un trance.
— ¿Qué me va hacer?
—Nada, no me diga que piensa que le voy a robar, porque la cara que puso.
—Entonces ¿Qué va a sacar de atrás?
—Tranquilo, que primera vez veo que una persona se asusta porque alguien va a sacar su teléfono.
Diciéndole esas palabras, el señor conductor me soltó el brazo con nerviosismo, el cual se lo veía bien asustado, sudaba y estaba pálido. Ahora ya entiendo por qué tenía una biblia como protección en su auto. Aprovechando el momento le dije por qué hacía la investigación, desde luego que es totalmente personal.
—Según me doy cuenta, usted a pasado por un trauma terrible.
—Si, la verdad si, pero eso fue hace tiempo.
— ¿Qué tiempo? Le pregunto porque hace muchos años a mí me asaltaron y me dejaron en la quiebra, entonces me hice la pregunta ¿Por qué yo? Y como nadie me pudo responder, mejor dicho hubo respuestas de toda índole, las cuales todas sin excepción tenían que ver con Dios, las razones iban desde castigo, prueba, o porque simplemente así lo quiso. Eso para mí no era respuesta, entonces después de algunos años, me enteré que la mayor causa de las tragedias del hombre era causada por el temor, incluso las enfermedades. Ahora ya entiende por qué le pregunté sobre el tiempo.
—Ya le entendí, y discúlpeme pero cuando vi que su mano la ponía atrás, pensé que iba a sacar un cuchillo.
— ¿Así fue que lo asaltaron?
—Si.
—Si gusta yo le puedo ayudar a quitarse ese recuerdo que lo tiene viviendo en zozobra.
— ¿De qué forma?
—Solo necesito saber si usted tiene ese recuerdo en su mente, como si fuera una película a color.
—Si, así mismo es, por eso es que me asusté, porque con esa mano izquierda fue que el desgraciado me apuñaló y casi me perfora los intestinos.
—Muy bien, pero no necesito saber los detalles, porque esos recuerdos son solo suyos y por lo tanto usted decide que tanto es que los va a cambiar para desecharlos del todo de su mente. Ahora le pregunto ¿Acaso hay sonido? Algo que ellos le hayan dicho a usted y que lo ofendiera y por ello se sienta mal.
—Si, también, por que no me dejaba robar y me dijeron de todo hasta que iban a ir contra mi madre.
—Muy bien, entonces hay visualización, hay sonido y por lo tanto sentimiento. ¡Ya está! Es lo más fácil.
—Como que es fácil, acaso no se dio...
Posted: 2009-11-04 21:23:00
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 Entonces llegaron las preguntas del por qué su reacción:
— ¿Qué te pasa? Parece que estás demasiado nervioso.
— ¡Yo! No, parece… Lo que pasa es que estoy muy estresado.
—Para estar estresado, me parece que exageras, mira como lo mandaste zumbando a Julián.
—Si, es verdad, pero es que ando muy nervioso después de lo que me pasó ese día.
— ¿Se puede saber que fue lo que te pasó?
—No es nada, pero no sé por qué me he puesto muy nervioso, si lo que me pasó fue allá, en EE.UU.
—Alberto, haciendo cuenta, desde que llegaste hasta ahora es más de tres meses ¿Qué fue lo que te pasó? Y no me des vueltas.
—Mira, lo que me pasó fue que me asaltaron en el estacionamiento del edificio donde vivo allá. Y desde ahí no puedo estar tranquilo, cada vez que miro que alguien se me acerca, veo dentro de mí que me van a coger del cuello.
—A ver si te entendí, dices que cuando ves que alguien se te acerca, ¿Te refieres a cualquier persona?
—No exactamente, me refiero cuando alguien que no vea se me acerca por la parte de atrás.
—Entonces, cuando te asaltaron fue que te cogieron por la espalda ¿verdad?
—Si exactamente así, fue algo terrible, no podía soltarme y de paso me estaba ahogando. Para el colmo, mientras más me movía, más me apretaban el cuello.
— ¿Te desmayaste?
—Claro que si, si cuando desperté ya estaban los paramédicos del 911 a mi lado. Ellos me preguntaban que me había pasado y yo, no podía hablar, me dolía la garganta, era como si me habían roto algo por dentro.
—Según como me doy cuenta, tú te acuerdas de todo, como si fuera una película a todo color.
—Si, y no me deja tranquilo. A veces creo que ya me olvidé y de pronto brinco como chica, todo por que alguien se me acercó por la espalda.
—Creo que es mucho tiempo como para estar todavía con la misma sensación de temor. ¿Acaso recibiste algún tratamiento allá?
—Si, estuve con algunos Psicólogos, incluso me estuvo tratando mi amigo que tengo y que casualmente fue él que me encontró tirado en el piso, pero no veo mucho progreso, o sea, como que me olvidé cerca de dos meses y estaba tranquilo, pero cuando llegué acá, le asaltaron a un vecino afuera de la casa de él y no fue más, fue como que me asaltaron a mí, me puse nervioso y desde ahí me siento mal.
Lo que le pasó a Alberto es un claro caso de “Anclaje” sin duda las personas que lo atendieron, lo dejaron bien, pero se olvidaron de los recuerdos que toda persona guarda en el disco duro del cerebro, el cual necesitaba de que alguien muy comedido tocara el botón rojo que dice “Anclaje” y ya pueden imaginarse el proceso. Tan fuerte se hace porque regresa mejorado, por eso es que cuando siente o ve que alguien se le acerca por la espalda, él reacciona de una manera muy defensiva.
Ahora el proceso que se le aplicó fue parecido como ya explique en medio del post anterior, partes se le cambio el color y otras el tamaño, y para terminar toda la secuencia la dividí en cuatro partes para después cambiarlas de lugar. Esto no es tan sencillo como les digo, porque hay personas que colaboran y otras se resisten, pero de que se puede, !claro que si!, tiempo estimado del cambio 30 minutos. Otro caso que atendí fue dentro de un vehículo en movimiento. En unos de tantos días, solicité un taxi para trasladarme a mi oficina y en los primeros minutos, después que el conductor me preguntó hacia donde quería ir, me di cuenta que había una biblia en la consola del auto, entonces le pregunté:
— ¿Es usted evangélico?
—No, ¿Por qué?
—Porque veo una biblia en su consola.
—Ah, esta biblia, es que la llevo para protección —mirándome a los ojos me decía con valentía.
— ¿Protección de que?
—De… de los ladrones, ¿Usted no tiene una biblia en casa?
—Si y no solo una, hay como cinco, claro que editada por varias religiones o sectas o como quieran llamarlas.
—Como es eso, si biblia solo hay una.
—No le puedo explicar en estos momentos, porque no es el lugar ni la hora adecuada, pero lo único que le digo es que las tengo por investigación…

Posted: 2009-11-02 23:10:00
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Cierto día iba caminando por las calles de mi ciudad, de pronto, se me ocurrió ir hacia un centro comercial que estaba un poco lejos desde donde yo estaba, para dicha travesía tenía que alquilar un taxi por el cual lo hice. Mientras esperé por el vehículo me di cuenta que la gente caminaba a la defensiva, claro está que todas aquellas personas que tienen cierto sentido de la defensa, siempre lo hacen por que tienen algún tipo de experiencia, ya sea por forma directa o indirecta, el caso es que en la actualidad la mayoría andan con cierto temor y eso es “El temor a ser asaltado”
En post anteriores expuse dos artículos que hablan sobre las frecuencias mentales, en una de ellas expliqué que es lo que los ladrones ven en una victima cuando la detectan, ahora les expongo que es lo que siente una persona cuando fue asaltada. Los traumas que sienten son en algunos casos, terribles. A veces es difícil que una persona se pueda recuperar en un 100% sobre su experiencia vivida, la mayoría de los casos se adaptan al medio y aprenden a vivir en zozobra, pensando en que está bien lo que hacen, muchos de ellos dejándose llevar por el “buen” consejo del amigo: “Tranquilo, que ya pasó” “No hagas caso, después te olvidas” “Quédate tranquilo que gracias a Dios no te mataron” “sacúdete hermano sigue adelante” y algunas yerbitas más.
Por el otro lado, me refiero a los especialistas como son los Psicólogos y Psiquiatras, los unos con más tiempos y los otros con fármacos. Por ellos está bien lo que hacen porque eso fue lo que aprendieron, pero que pasa cuando después de un tiempo vuelven a vivir la misma experiencia detonada por un “ANCLA” zas, empiezan a sentir lo mismo que sintieron antes. Entonces, en el caso de ellos los especialistas, no se puede decir que los pacientes estaban recuperados. Lo mismo pasa con aquellos que supuestamente se libraron con los consejos de los “amigos” creo que sería peor, ya que no han sido tratados por nadie que entienda del asunto.
Con la Programación Neurolingüística es más fácil atender estos casos. En forma general, se puede decir que los recuerdos del atentado personal, se los cambia de posición incluidos los colores y el resultado es que el recuerdo está desordenado. Explicando mejor, si usted ve una secuencia de una película, lo lógico sería que usted entiende lo que ha visto, Pero que pasaría si de pronto, la misma secuencia, se la cambian de posición y aun, le cambian el color, el resultado, una secuencia ilógica, por lo tanto la mente no pierde el tiempo tratando de entender lo absurdo, y entonces su mente diría “Ah, pendejadas no entiendo” y lo desecha quitando ciertas partes para guardar en el archivo de su cerebro, que algún día su mente la sacará a la luz para decir “Ah, cierto día vi algo absurdo y era…”
Hay algo muy importante en esto y es “NO SIEMPRE FUNCIONA IGUAL EN TODAS LAS PERSONAS” y eso es porque todos vemos, oímos y sentimos de una forma diferente, por lo tanto los cambios personales se lo debe hacer personalizado. Conozco personas que las he tratado sobre traumas de más de 40 años, con resultados excelentes, cuyos casos los tengo relatados en un libro que se llama “Ahora si pandora, relatos sobre la timidez, el temor, la depresión y la nada” incluso hubo uno que casi me hace tirar la toalla, pero seguí hasta que lo conseguí, tiempo estimado en el cambio, cerca de 5 horas.
Ahora voy a relatar dos casos, aunque voy a necesitar algunos capítulos. Este es el caso de Alberto, un señor con buena posición económica, reside en un sector exclusivo de la ciudad. Un día nos encontramos en un centro de recreación y lo noté un poco preocupado y por lo tanto le pregunté.
—Hola Alberto, ¿Qué te pasa?
—Nada, solo que estoy pensando.
El no quería decirme lo que le acontecía, entonces entablamos conversación y hablamos de todo menos de lo que le pasaba, pero algo me llamó la atención y eso fue cuando alguien conocido se acercó por la parte de atrás, casi en silencio. Alberto al sentir que alguien se acerca, reacciona en una forma muy violenta, pero en el sentido de temor, tanto fue, que el que se acercó se puso nervioso y yo, también. No encontramos explicación por qué actuó así, entonces…
Posted: 2009-11-02 01:31:00
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